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22 June 2021Bilbao Campus, San Sebastian Campus,

Los expertos debaten sobre las mejores fórmulas de gestión del carbono bajo el prisma de la oportunidad de negocio y los criterios de sostenibilidad

Fundación Repsol, en colaboración con Deusto Business School, ha organizado la jornada ‘Cero emisiones netas: qué, por qué y para qué’, en el marco de las actividades de la Cátedra de Transición Energética Fundación Repsol- Universidad de Barcelona, centradas en las tecnologías de captura, uso y almacenamiento del CO2.

La sostenibilidad energética, el desarrollo tecnológico y la fortaleza industrial son elementos clave para lograr el objetivo de cero emisiones. Estos fueron los aspectos analizados por los expertos que participaron en la jornada, durante la que concluyeron que existe un gran consenso político y social de que el cambio climático es un hecho y de que son necesarias acciones globales y urgentes para evitar el calentamiento global por encima de 1,5 grados centígrados en 2100.

Los participantes en la jornada también se refirieron a la próxima celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cop26), que tendrá lugar en noviembre en Glasgow. Esta conferencia, que se espera que sea la más importante desde que se firmó el Acuerdo de París en 2015, tiene como eje fundamental la presentación de objetivos de cero emisiones netas.

La apertura institucional corrió a cargo del Rector de la Universidad de Deusto, José María Guibert, y del vicepresidente de la Fundación Repsol, António Calçada. Ambos se mostraron convencidos de la importancia de abordar un debate sobre las mejores fórmulas de gestión del carbono para lograr las cero emisiones netas en un futuro cercano. Calçada señaló que la respuesta al problema de las emisiones de CO2 y de la gestión de la descarbonización ha de ser integral. No hay recetas únicas y se deben promover planteamientos abiertos y flexibles que contemplen las distintas opciones tecnológicas.

Tras una breve presentación por parte del director de programas de Deusto Business School, Juan Moscoso del Prado, tomó la palabra Mariano Marzo, Director de la Cátedra de Transición Energética Fundación Repsol en la Universidad de Barcelona, quien fue el encargado de contextualizar la jornada, junto con la Directora de Relaciones Corporativas de Deusto Business School en Madrid, Marta Aguilar Barrón.

A continuación, la Directora de Transformación Digital y Emprendimiento del Gobierno Vasco, Leyre Madariaga, intervino en una mesa moderada por el Catedrático de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, José Luis del Val, para exponer las diferentes opciones tecnológicas que se están teniendo en cuenta en la lucha contra el cambio climático.

Madariaga opinó que la correcta sincronía de acciones dirigidas a impulsar la twin Transition (green + digital) puede ser el método más eficaz para garantizar el futuro de nuestra sociedad, optimizando la protección al medioambiente y consiguiendo un crecimiento económico sostenible y justo para todos.

Además, la Directora de Transformación Digital y Emprendimiento del Gobierno Vasco, destacó que el uso de tecnologías digitales innovadoras ofrece un gran campo de oportunidades a los sectores económicos que contribuyen a la transición económica sostenible. En este sentido, explicó que la digitalización de la industria supone un cambio en la forma en la que se diseñan, fabrican, distribuyen y mantienen los productos, haciéndolos más competitivos y contribuyendo al cumplimiento del Pacto Verde Europeo a través de la reducción de emisiones y consumo energético, entre otros.

Por su parte, Elías Unzueta, Gerente de Petronor Innovación, consideró que la década comprendida entre 2020 y 2030 “va a ser clave para crear la pauta de desarrollo tecnológico, escalado y validación acelerada que será necesaria para las siguientes décadas”.

Añadió que el gran reto pasa por mantener la competitividad de nuestra industria en un mundo descarbonizado y expresó su convencimiento acerca del papel del hidrógeno: “será un elemento clave para cerrar el círculo y conseguir las emisiones netas cero, además de ser el mejor aliado de la expansión de las energías renovables”.

El Director de la Cátedra de Transición Energética, Mariano Marzo, incidió durante su turno de palabra en la idea de que la transición energética no solo consiste en reducir emisiones mediante la mejora de la eficiencia en el uso final de la energía y la descarbonización de las fuentes de energía primaria. “Se trata también de retirar el C02 de la atmósfera mediante métodos denominados CCUS (de carbon capture, use and storage)”, dijo.

Marzo explicó que las principales vías contempladas para la retirada del CO2 son: las soluciones basadas en la naturaleza, o SBN, que incluyen la gestión de masas forestales, suelos y humedales, diversas técnicas industriales ya en funcionamiento, y las tecnologías BECCS (bioenergy with carbon capture and storage) y DACCS (direct air carbon capture and storage) todavía en fase de demostración.

Aseguró, asimismo, que con los precios por tonelada de CO2 emitida vigentes en la actualidad en la UE, las soluciones basadas en la naturaleza podrían desplegarse de manera inmediata, “dando tiempo así a que las otras tecnologías industriales y particularmente la BECCS y DACCS, fueran rebajando sus costes de aplicación, que todavía son elevados”.

El Presidente de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad, Ivan Marten, por su parte, habló del papel de la gestión del carbono con la vista puesta en la oportunidad de negocio con criterios de sostenibilidad. Defendió que el objetivo es reducir las emisiones a nivel global “y no desplazarlas de un país a otro” y explicó que reducir las emisiones de China en un 10% equivaldría a eliminar todas las emisiones de Reino Unido, Francia e Italia.

Ivan Marten opinó que fijar un precio al carbono ayuda a tomar decisiones empresariales que apoyan la conservación del medio ambiente, pero, sobre todo, alertó de la necesidad de descarbonizar toda la economía y “no solo sectores específicos”. Además, defendió la idea de que el CO2 pase a ser de un residuo a un recurso “para lo que es fundamental potenciar la economía circular” que, en el caso del carbono se basa en 4 R: reducir, reusar, reciclar y retirar.

En la misma mesa redonda participó la Senior Investment Manager de Repsol Impacto Social, Natalia Cortina, quien destacó que, ante un escenario previsible de precios del carbono al alza, las compañías deben adaptarse a un nuevo modelo económico donde la gestión que hagan de sus emisiones de CO2, determinará, en gran medida, su capacidad de acceso a fuentes de financiación, clientes, socios, captación de talento, etc, y, por lo tanto, su sostenibilidad.

En este sentido señaló que el eje principal de las estrategias de descarbonización debe de ser la reducción de las emisiones dentro de su propia cadena de valor, aplicando para ello medidas como la racionalización de actividades, introducción de energías renovables, aplicación de tecnología, digitalización, etc… hasta apurar su capacidad de reducción técnica y económicamente viable”.

Natalia Cortina añadió que las empresas pueden acudir al mercado voluntario de carbono financiando proyectos certificados que eviten, reduzcan o absorban emisiones de carbono fuera de su cadena de valor, “o adquiriendo créditos de carbono derivado de éstos, con los que compensar o anular su huella de carbono”.

Por último, Asier Maiztegi, Director de Desarrollo de Negocio Estratégico en la División de Energía y Medioambiente de Tecnalia, puso de manifiesto que una descarbonización competitiva requiere apoyar el esfuerzo del sector privado con mayores tasas de inversión en I+D+i.

En este mismo sentido, afirmó que “se requieren nuevos mecanismos de apoyo para tecnologías en TRLs (Technology Readiness Level o Nivel de Madurez Tecnológica) que permitan elaborar proyectos de demostración y pilotos en entornos relevantes próximos al mercado que faciliten y aceleren su consolidación en éste”.

Maiztegi también pidió el desarrollo de una política de incentivos que equilibre la presión fiscal e impositiva que distribuya el esfuerzo entre el sector privado, público y la propia ciudadanía, bajo un criterio de corresponsabilidad. Y apuntó al papel de la digitalización como elemento globalizador “y en el caso específico de la transición energética, como palanca de aceleración y competitividad que puede conducirnos hacia una estructura económica basada en la servitización cuando se requiere inversión para incrementar el peso de la industria en la economía y robustecer así nuestro tejido productivo y la balanza comercial”.

La Directora General de Deusto Business School, Almudena Eizaguirre, y el Director de la Cátedra de Transición Energética cerraron la jornada con las principales reflexiones en torno a la buena gobernanza, la neutralidad tecnológica y los criterios de inversión sostenible. 

Ver vídeo de la jornada