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24 noviembre 2020Campus Bilbao, Campus San Sebastián,

“Cuando pasas de ser técnico a ser gestor, te das cuenta de que sabes que no sabes”

Eñaut SarriegiLicenciado en Ingeniería Informática, Eñaut Sarriegi comenzó su andadura profesional en 2007 en un proyecto emprendedor del ámbito de las nuevas tecnologías.

Debido a su inviabilidad, en 2009 pasó a formar parte de una startup llamada Akting Ingenieritza, en la que permaneció como programador hasta 2010. Ese año, su afán por la dar con nuevos retos profesionales le lleva hasta ULMA Handling Systems, división del grupo empresarial ULMA especializada en soluciones intralogísticas.

Durante estos 10 años Eñaut ha desempeñado diferentes actividades dentro de la empresa. Desde sus comienzos como programador, ha pasado a gestionar proyectos en Brasil o a dirigir la línea de negocio de Suppy Chain Software, entre otras funciones.

A mediados de 2017, y con el objetivo de mejorar su propuesta de valor, ULMA Handling Systems comienza un proceso de servitización del producto en el que Eñaut tiene un rol muy destacado. Tanto es así, que es nombrado director de unidad de negocio Service, función que desarrolla en la actualidad y que compaginó con el Executive MBA de Deusto Business School con el objetivo de adquirir mayor conocimiento sobre el management y profesionalizar su faceta como director.

Diriges el área Service de ULMA Handling Systems con el objetivo de promover una estrategia dirigida a abrir el mercado más allá del propio producto. Se trata de una evolución lógica de cada vez más empresas, sobre todo industriales. ¿Cuáles son los motivos de este cambio y las principales claves para su correcto desarrollo?

Creo que se ha llegado a una especie de techo en la innovación del producto, por lo que hay que mirar más allá si queremos ser competitivos y ofrecer un valor añadido. Nosotros nos encontrábamos en ese punto. Necesitábamos nuevas formas de mostrarnos al mercado y de hallar otras maneras de fidelizar a nuestros clientes.

Las empresas del entorno industrial, bien sean de venta de máquinas o de bienes de equipo, estamos viendo que el valor aportado debe ir más allá de lo tangible, abriendo nuestra estrategia competitiva a otras áreas como la de ofrecer servicios asociados al propio producto.

La vanguardia tecnológica en máquinas y elementos físicos es un valor higiénico. Debemos ofrecer algo diferente, ya sea información o conocimiento, con el objetivo de que la relación cliente-proveedor sea especial. Y por supuesto, buscar vías para la monetización de estos servicios.

En realidad, cuando te pones a pensar con este esquema mental, ves que ya se han estado haciendo muchas cosas con la intención de crear esta relación. Sin embargo, antes no se le llamada servitización, simplemente eran servicios adicionales que se ofrecían. Ahora, apoyados en gran medida en la Industria 4.0, se están construyendo modelos de negocio basados en esta estrategia.

Sois muchos los profesionales que en un momento de vuestras carreras pasáis de desempeñar funciones técnicas a liderar y dirigir departamentos, áreas de negocio e incluso empresas. En tu caso, ¿cómo ha sido esta evolución?

En mi opinión, lo que provoca que los que hayamos tenido una formación técnica pasemos a desempeñar funciones más de gestión o dirección, es el inconformismo positivo que mostramos para intentar hacer las cosas de manera diferente. Cuando entras en una empresa, ves que las cosas se pueden hacer mejor e intentas convencer a los de alrededor de que es posible cambiar.

En esta situación, se empiezan a fijar en ti y te empiezan a dar responsabilidades. En mi caso, casi sin darme cuenta, mi jornada laboral ya no consistía en realizar tareas técnicas, sino más bien me centraba en la estrategia, las ventas, la facturación, etc. y, sobre todo, gestión de equipos y personas.

Siempre digo que la parte técnica es fundamental ya que, gracias a ella, hoy tengo la capacidad de entender la complejidad de las tecnologías presentes como pueden ser la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el big data, los digital-twins, el blockchain…y tantas otras palabras en inglés que ahora están en boca de todos.
En resumen, creo que este inconformismo ha sido como una palanca durante los años que llevo de carrera profesional.
Además, el contexto que me ha tocado también ha jugado a mi favor, ya que he sido escuchado y me ha ayudado a crecer.

¿Cuáles han sido los mayores retos o dificultades, tanto individuales como a nivel de empresa, a los que has tenido que hacer frente en este cambio?

Cuando trabajas en la parte técnica, casi todos los problemas tienen un origen que se puede explicar y, aunque pueda haber diferentes opiniones, la perspectiva de todos suele ser bastante común. Sin embargo, cuando se comienza a discutir sobre la solución, cada individuo tiene una forma de ver la realidad.

A medida que te alejas del día a día técnico y sales de esta zona de confort, empiezas a ver que la gestión de un equipo o de un área poco tiene que ver con lo que veías cuando estabas en ella.

Cualquier situación o problema tiene un factor importantísimo: la gestión de cada individuo. Aprendes a apreciar que hay tantas realidades como personas dentro del equipo, y que todo depende de la información que tiene cada uno, de sus sesgos cognitivos, del humor con el que se ha levantado por la mañana, o de su personalidad, entre muchos otros factores.

Tendemos a pensar que para ser un buen gestor debemos tener muy buenas capacidades técnicas, lo cual es muy cierto. Sin embargo, se nos olvida que es imprescindible complementar estos conocimientos con capacidades que no están tan presentes en las universidades, como por ejemplo la inteligencia emocional (empezando por uno mismo) y la capacidad de comunicación.

El mayor reto para mí ha sido llegar a darme cuenta de que, si no desarrollaba estas habilidades, por mucha capacidad técnica que tuviera, seguiría estando en la línea de salida en cuanto a gestión empresarial se refiere.

¿Por qué decides formarte en el ámbito del management? ¿Cuáles son las claves para compaginar un cambio profesional de tanta responsabilidad, con una formación como el EMBA y tu vida personal?

En el momento en el que pasas de ser técnico a ser gestor comienzas a no entender muchas situaciones y te sientes frustrado. Te das cuenta de que “sabes que no sabes” y comienzas a buscar información, a hacer cursos etc. Al final llegas a la conclusión que, si quieres avanzar en tu carrera profesional, tienes que plantearte hacer un EMBA.

Nada más comenzar el programa ves que estás rodeado de personas con unas inquietudes similares a las tuyas. Así, comienzas a conocer distintas realidades y empiezas a no sentirte solo.

Lo que más me sorprendió del EMBA fue que, aparte de aprender aquello que no sabía, me abrió los ojos y comencé a ver que hay muchas otras cosas que tampoco conocía. Tuve la sensación de que, de repente, se abrieron muchos universos de conocimiento paralelos que desconocía completamente y que ahora me están sirviendo para crecer de manera personal y profesional.

Esta apertura fue la me enganchó y la que provocó que me volcara con pasión, que al final es la clave de todo. De esta manera, haces lo necesario para compaginar el programa con tu profesión y con tu vida personal. Es verdad que se hace duro y difícil según la realidad de cada uno, pero si consigues engancharte y ponerle pasión todo se hace más fácil.