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26 mayo 2019

Los expertos analizan en Deusto Business School el reto del envejecimiento en las sociedades avanzadas

El envejecimiento poblacional, derivado de la reducción de las tasas de fertilidad y el aumento de la esperanza de vida, supone una transición demográfica que afectará de manera estructural a la economía de manera global en el medio y largo plazo. Así se asegura en el último informe publicado por el Servicio de Estudios de Mapfre, presentado en la sede madrileña de Deusto Business School y que contó con la participación de Manuel Escudero, embajador y representante permanente de España ante la OCDE y exdirector general de Deusto Business School.

Escudero señaló que la longevidad obliga a una reordenación de la sociedad y lleva a tener que preguntarnos si queremos que esta sea inclusiva o excluyente, “si queremos que sigan vinculados a ella los mayores de 65 años o no”. Y añadió que, en su opinión, desperdiciar el talento sénior "es una sinrazón” por muchos motivos, entre ellos, la enorme fuerza que desencadena la cada vez mayor esperanza de vida a los 65 años. En España, por ejemplo, según el informe de Mapfre las personas jubiladas viven de media otros 21,4 años una vez que se retiran, lo que nos convierte en el octavo país donde más años viven los jubilados.

El informe, elaborado por el Servicio de Estudios de Mapfre, tiene el objetivo de complementar las acciones desarrolladas por Deusto Business School y Mapfre bajo el concepto de ageingnomics, la nueva economía del envejecimiento. A partir del inevitable desafío que implica la transición demográfica, el proyecto de ageingnomics tiene entre sus propósitos identificar las oportunidades para que una población más longeva pueda seguir contribuyendo al desarrollo económico y social, abriendo nuevas oportunidades en el campo laboral y de la creación, así como en términos de su contribución al ahorro y consumo.

Los autores del estudio (Gonzalo de Cadenas y Ricardo González García) mostraron un análisis de los efectos macroeconómicos de una pirámide regresiva y su impacto en las áreas de la vida social vinculadas intrínsecamente a los patrones demográficos, como son las pensiones y la salud pública e incluyeron distintas consideraciones en relación a las políticas públicas para poder hacer frente a estos desafíos.

Por su parte, Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea, quien también participó en la jornada, abogó por la extensión de fórmulas que hagan compatible el cobro de la pensión con el trabajo, pero añadió que hasta ahora solo el 0,7% de los mayores de 65 años han optado por la jubilación activa, y el 0,9%, por la parcial o flexible. También recordó que en muchos países se permite cobrar la pensión y trabajar sin restricciones.